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Se trata de un proyecto de vivienda unifamiliar aislada dentro de una parcela relativamente pequeña frente al programa planteado.

La planta baja destinada a zona de día y habitación principal, se va escalonando buscando la orientación sur de los espacios interiores de la casa, solucionados con grandes cristaleras y dejando espacio libre en la parcela con el máximo asoleamiento. El espacio de día de la planta baja, abierto al exterior con el que tiene una total continuidad, fluye entre la zona de cocina-comedor y salón, donde se sitúa la escalera. Una terraza exterior en ángulo rematada con un perfil estructural, insinuando una posible pérgola, y una piscina integrada y en continuidad con la vivienda, completan el primer nivel.
La planta superior alberga los dormitorios de niños y el estudio. Se compone formalmente como dos volúmenes contrastados con diferente color entre ellos y formando una composición cromática con la planta baja.

En primera línea de playa de la localidad de Peñíscola, en un entorno de aglomeración urbana. se emplaza el edificio plurifamiliar aislado Residencial Montecarlo. El programa se distribuye en planta baja, siete plantas y ático, con un total de catorce viviendas.

La geometría de la planta es compacta para aprovechar al máximo la edificabilidad de la parcela. Visualmente destaca la ligereza de la fachada frontal, donde predominan los paños acristalados de fondo, enmarcados por un elemento opaco serpenteante que recorre las diferentes plantas.
Los paños curvos y perforados de hormigón prefabricado blanco, construyen las falsas fachadas laterales que resaltan y contrastan con la espacialidad y ligereza del paño central. Al mismo tiempo sirven para esconder los espacios de instalaciones, construir las barandillas de las terrazas, y proteger de las radiaciones solares y el ruido urbano a las habitaciones de las viviendas.
Se plantean estrategias de arquitectura bioclimática y diseño pasivo para conseguir un edificio con un comportamiento energético óptimo.

El proyecto de reforma del emblemático edificio catalogado, para la dirección territorial de Cajamar en Castellón, pretende reconvertirlo en un espacio adecuado a sus necesidades. Respetando los valores de la empresa y convertirlo en el buque insignia del banco en la provincia. Ello requiere actuar con especial sensibilidad con los elementos que definen la preexistencia. y poniendo en valor la envolvente que las contiene.


A fin de contener varios usos independientes, como son una oficina bancaria convencional y una dirección territorial, además de áreas de formación y conferencias; se plantea la apertura de un segundo acceso con una escalera independiente, que permite resolver e independizar circulaciones de uso público con las de uso interno del banco. Por otra parte, la escalera original, queda liberada de los muros que la contienen dándole visibilidad, a la vez que provoca una mayor transparencia espacial.
Desnudando los falsos techos de aquellas zonas de mayor relevancia, se resaltan las prexistencias, en especial la estructura de cubiertas y el falso techo del salón de actos.

Se trata de un restaurante con una gran trayectoria y con impronta generacional, pasando de abuelos, padres e hijo, arraigado a las costumbres de la población.

Se da un salto importante en el diseño respecto a lo existente sin perder la funcionalidad. Consiguiendo zonas más amplias y luminosas, y por consiguiente, más cómodas para trabajar el día a día. El proyecto quiere mostrar los materiales en su estado natural. Se puede ver hormigón, acero, madera, yesos… e instalaciones en su estado más auténtico, todo ello integrado. La fachada principal está diseñada con perfilería de aluminio cuadriculada con vidrios de distintas texturas que iluminan de manera diferente los espacios interiores.